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Categoría: Rusia

El pasado 17 de septiembre en Nueva York, empezó el 74º período de sesiones de la Asamblea General (AG) de la ONU, el principal foro internacional para tratar de forma global los problemas mundiales más importantes.

La delegación rusa durante la semana de alto nivel será encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov. El programa de su estancia en Nueva York será, como siempre, muy intenso. Incluirá decenas de reuniones con los jefes de Estado y de gobierno y con los titulares de Exteriores. Están previstas las conversaciones con el Secretario General de la ONU, António Guterres, y el presidente del 74º período de sesiones de la AG de la ONU, Tijjani Muhammad-Bande, los contactos con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, BRICS, OTSC.

Este período de sesiones de la AG se desarrolla en el contexto de un creciente aumento de tensión a nivel global y regional, de la erosión del Derecho Internacional, de los intentos de socavar la base legal en materia de control de armas, desarme y no proliferación, de la acumulación de elementos de inestabilidad en los sistemas financieros y económicos mundiales. Dichas tendencias vienen condicionadas por los intentos de ciertos Estados de emplear el factor de fuerza en aras de promover unilateralmente sus propios intereses y contener el proceso objetivo de la consolidación de un nuevo orden mundial policéntrico.

En este contexto la Federación de Rusia continuará abogando por fortalecer el papel central y coordinador de la ONU en los asuntos mundiales. La Organización sigue siendo un foro único y singular para un diálogo equitativo destinado a elaborar soluciones a partir de todo un espectro de los puntos de vista. Los intentos de debilitar el prestigio y la legitimidad de la ONU, de corromper o suplantar sus prerrogativas son peligrosos y amenazan con desmantelar toda la arquitectura de las relaciones internacionales.

Planeamos centrar nuestros esfuerzos en afianzar el rumbo hacia el orden mundial multipolar. En promover un orden del día positivo y unificador orientado a sanar la situación internacional, en buscar las respuestas adecuadas a los restos y las amenazas de la actualidad, en conseguir un seguridad igual e indivisible respetando la soberanía de las naciones y su derecho a autodeterminación. Continuaremos defendiendo la necesidad de cumplir estrictamente la Carta de la ONU y demás normas del Derecho Internacional.

Prestaremos una especial atención a la necesidad de contrarrestar los intentos de un reducido grupo de Estados de promover el concepto del llamado «orden mundial basado en reglas» (rules-based world order). Hemos señalado en reiteradas ocasiones que las presuntas «reglas» no son idénticas a las normas reconocidas del Derecho Internacional, se elaboran en los «clubes» cerrados y se imponen al resto del mundo como si fuera la postura de toda la comunidad mundial. Estas acciones suelen acompañarse con la presión contra los que no estén de acuerdo mediante las sanciones financieras y económicas, restricciones comerciales y otras medidas unilaterales.

Rusia respalda las iniciativas realistas de optimización del trabajo de la AG, con la condición de que se haga hincapié en ajustar los métodos de trabajo de este organismo, en regularizar su orden del día. Es importante seguir fomentando los recursos financiero y humano de la Cancillería del presidente de la AG. Son inadmisibles los intentos de redistribuir las competencias de otros organismos de la ONU, en particular, de su Consejo de Seguridad, a favor de la Asamblea General.

Últimamente, en el foro de la AG se multiplican las iniciativas con la carga expresamente confrontacionista, capaces de conducir a un «sobrecalentamiento» de la situación y provocar serias tensiones entre los Estados miembros. Estamos convencidos de que la Asamblea General no es un lugar para discusiones particulares o celebración de resonantes eventos de publicidad. Todo lo contrario, lo que hace falta es un ambiente de interacción constructiva.

El objetivo de la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU es ampliar la presencia en el mismo de los Estados emergentes de Asia, África y América Latina son perjuicio a su eficacia. La búsqueda de un modelo de reforma óptimo y que goce de un apoyo más amplio posible, deberá realizarse en las negociaciones intergubernamentales, sin establecer plazos artificiales. Las prerrogativas de los miembros permanentes, incluido el derecho a veto, de son sujetas a revisión.

Es necesario continuar perfeccionando las actividades de paz de la Organización a partir de los firmes principios básicos de las mismas. Son los gobiernos que acogen las misiones de paz son responsables por la seguridad de la población, el lanzamiento del proceso político, la eliminación de las causas del conflicto, el inicio de la recuperación postconflicto. Los mandatos de las operaciones de paz deberán ser claros y realistas, correspondiéndose plenamente con los objetivos planteados ante la ONU y la situación corriente.

Estamos convencidos de que la ONU desempeña un papel clave en materia de seguridad internacional de la información (SII). Aplaudimos la reanudación de la discusión sobre la SII dentro de dos organismos especializados de la ONU – el Grupo de Trabajo abierto para la SII y el Grupo de Expertos Gubernamentales para la SII. Es importante que el trabajo de ambos foros se complemente y avance de forma constructiva y en un ambiente de cooperación.

Abogamos de forma consecutiva por fomentar los tratados existentes en materia de control de armas, desarme y no proliferación (CADN) y por elaborar nuevos a base de consenso. Damos el papel central en este proceso a la ONU y a su mecanismo multilateral para el desarme. Trabajamos para aumentar la eficacia de sus elementos clave como el Primer Comité de la AG de la ONU, la Comisión de la ONU para el Desarme y la Conferencia para el Desarme, conforme a la Carta de la ONU, otras normas del Derecho Internacional y sus mandatos.

Rusia promueve la elaboración de múltiples tratados en materia de CADN, en particular, para prevenir la carrera armamentista en el espacio y luchar contra el terrorismo químico y biológico. Estamos abiertos a mantener un diálogo constructivo sobre estas cuestiones bajo la condición de cumplimiento de los principios de respeto y una seguridad igual e indivisible para todos.

Fuente:

Ministerio de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa

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