Tras varios días de intensas negociaciones y meses de propuestas, la Unión Europea (UE) y los Estados miembros han logrado un acuerdo de equilibrio entre todos los Gobiernos para la recuperación de Europa. Se trata de un acuerdo dentro de las cantidades previstas por la Comisión (750 000 millones de euros), que finalmente destinará 390 000 millones a transferencias directas y el resto a préstamos, todo ello asociado a determinadas reformas. Esto implica que España podrá contar con 72 000 millones de euros en transferencias directas para inversiones en digitalización, transición energética o gastos sanitarios, y 68 000 millones en préstamos reembolsables con un bajo interés.

El acuerdo se aleja de lo que deseaban el Parlamento y Gobiernos como el español, pero avanza en la dirección opuesta a las soluciones que hemos visto en la pasada década, con el rescate a la banca como punta de lanza de la respuesta europea a la crisis financiera. En cambio, este acuerdo implica la mutualización de la deuda que asumirá la Comisión, en lo que es un hecho sin precedentes en la historia de la UE. Todavía queda por ver cómo se traducirán los nuevos impuestos europeos que incluía su propuesta, como el impuesto a las empresas digitales, a las transacciones financieras o al carbono. Preocupan, sin embargo, los recortes que se han realizado en el Marco Financiero Plurianual y en algunos programas, que afectan particularmente a las partidas destinadas a sanidad, investigación y lucha contra el cambio climático, en un momento en que el gasto público en esas partidas se ha demostrado imprescindible. También nos inquieta que las conversaciones del Consejo Europeo supongan un paso más en una gobernanza intergubernamental que margine nuevamente al Parlamento Europeo.

Con la aprobación de este acuerdo se ha conseguido superar el primer obstáculo que tenía la Unión para hacer frente a los retos que la COVID-19 plantea. Sin embargo, es solo un primer paso en los cambios que la sociedad y la economía necesitan. A lo largo de los últimos meses, la pandemia ha demostrado que lo que sostiene a las sociedades son aquellos trabajos y sectores más desprotegidos y habitualmente menos valorados. Los trabajos de cuidados, los servicios sociales, la producción de alimentos y el sostenimiento de las personas vulnerables son los elementos de la economía que marcan la diferencia en la época de crisis. Por eso, desde Podemos creemos que, en la reconstrucción de nuestras sociedades, el objetivo central del Fondo debe ser sentar las bases de un cambio de modelo económico y social. Queda la tarea, por lo tanto, de impulsar la recuperación de nuestra economía y de propiciar la transformación de nuestro modelo productivo, avanzando hacia la transición ecológica, la digitalización, la movilidad sostenible y el desarrollo de la economía de los cuidados.

Asimismo, a nivel comunitario debemos aprovechar el impulso de este acuerdo para seguir avanzando en reformas más profundas, en asuntos como la fiscalidad europea, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento o el papel del Banco Central Europeo. Como ha quedado demostrado con la pandemia, el funcionamiento de una economía orientada a la equidad y la sostenibilidad requiere de una intervención activa de los poderes públicos. No se pueden tolerar las grandes disparidades fiscales entre países que, como recientemente hemos visto, provocan la evasión de millones de euros entre Estados de la UE. Tampoco es útil el actual Pacto de Estabilidad y Crecimiento, cimentado en una comprensión demasiado ortodoxa de las finanzas públicas que no casa con las necesidades actuales. Debemos trabajar por una estructura económica europea igualitaria entre países, personas y sectores sociales.

Con este acuerdo comienza una nueva época en la que vamos a tener que disputar cada uno de los planes y el objetivo de las inversiones. Desde Podemos, creemos que el actual acuerdo de coalición progresista que sostiene el Gobierno de coalición es ya una guía sobre la que construir el cambio de modelo social y económico que nuestro país necesita, con el impulso de un pueblo y de una sociedad civil organizada. Sobre él construiremos, por lo tanto, la recuperación y la reconstrucción de nuestra sociedad, nuestra economía y nuestro futuro.

Fuente:

Podemos