Statistics

Today: 27295

Yesterday: 32569

Since 01/06/2005: 66810061

Es lunes 13 de enero en Wuhan, me levanté tarde, toda la noche estuve atendiendo a mi padre de 60 años, no pasó bien la noche, estuvo ardiendo en fiebre, tosiendo y con dificultad para respirar, la fiebre no bajó de 38, yo debo llegar a la fábrica de autos donde laboro, mi vecino que trabaja en un laboratorio farmacéutico me dice del rumor de que hay una especie de gripe nueva que es bastante peligrosa y que debemos llevarlo al hospital. Han pasado apenas unos días, estamos enfermos todos en casa, mi madre, mi padre y yo, algunos vecinos también están enfermos, han empezado la construcción de un hospital en la ciudad para atender los cientos de casos que se suman todos los días, es 23 de enero y el gobierno ha decretado la cuarentena, conseguimos algo de arroz y noodles, el gobierno no precisa cuánto tiempo durará el aislamiento, las farmacias tienen colas gigantes donde venden mascarillas, nosotros somos trasladados al hospital que acaban de construir. La ciudad de 13 millones de habitantes, que tiene la tercera parte de la inversión francesa en china esta parada, las fábricas, el comercio, el transporte, la educación ha parado, solo médicos, enfermeras y personal de limpieza y administrativo de los hospitales están laborando, la peste ya tiene nombre: COVID19.

Es sábado 21 de febrero en Lombardía, el noticiero informa que hay 16 casos confirmados de COVID19 en Milán, se escucha que los casos aumentarán, salgo a la farmacia para tratar de comprar una mascarilla, las colas son inmensas, la gente trata de entrar a empujones, veo por la ventana que dos personas pelean por un paquete de gasas, decido volver más tarde y me dirijo al abasto más cercano, la situación no es diferente, la cola de personas tratando de hacerse con cualquier bolsa de comida es interminable, luego de horas, empujones, gritos y más llego a mi piso con una mascarilla, un frasco de alcohol, 2 paquetes de fideo, algo de chorizo y un pedazo de pan. Prendo la televisión y veo que la situación fue similar en toda la ciudad miles de personas, muchísimas personas asustadas salieron en busca de provisiones. Pensé que la cuarenta de la ciudad iba a empezar inmediatamente, sin embargo, los días han seguido pasando con un parte diario que dan los noticieros donde informan el número de nuevos casos y de muertos, hoy es martes 10 de marzo, ayer por fin se decretó la cuarentena para mi ciudad, pero el daño ya está hecho, esta plaga se expande como la mala hierba,  el domingo murieron 133 personas elevando el número a 463. Me pregunto si la medida de aislamiento no debió darse antes y evitar la propagación del virus, me pregunto también si la medida no debería extenderse a todo el país.

Es miércoles 11 de marzo estamos anclados a 40 km de Gran Bahamas en el crucero MS Braemar, tengo 72 años, trabajé toda mi vida en Jaguar LandRovers como obrero, me dieron mi jubilación hace dos meses y compré el boleto para este viaje, conocer el Caribe era mi sueño,  nunca imaginé al subirme todo lo que iba a pasar en alta mar,  han pasado casi 15 días desde que esperamos por que autoricen para atracar, en el barco hay 5 personas que dieron positivo para coronavirus, todos estamos muy asustados, somos más de  1000 personas, la situación cada vez es más preocupante, una de las personas enfermas está bastante grave su fiebre es muy alta y cada vez tiene más problemas para respirar, la tripulación no está preparada para enfrentar esta situación, ningún puerto del caribe nos quiere permitir descender. Es 16 de marzo y hoy por fin pisaremos tierra, después de varios días el Gobierno cubano nos permitirá desembarcar y atenderá los casos más graves. No pensé conocer la cuna de la revolución de las Américas y el Caribe en estas circunstancias.

El sábado 7 de marzo, amaneció frío en Buenos Aires, escucho por la radio mientras voy en el remix que acaban de confirmar el primer caso de COVID 19, hay mucho tránsito en la calle, decido bajar del remix y caminar por Boedo al 800, llegar al chino y realizar una compra pequeña, cuando llego al lugar veo como varia gente golpeando a la dueña del local que evidentemente es de algún país asiático,  entre algunos gritamos e intentamos frenar a la turba de gente que la agrede, al llegar la policía logran dispersar la gente, la señora a la que golpearon es Mei Chang vive en Argentina hace 25 años y tiene su negocio hace 24 años, entre varios vecinos la curamos y llevamos al hospital para que la atiendan. La peste parece que saca lo peor de la gente.

En estos relatos verosímiles de como las personas experimentaron el hecho del coronavirus en sus países encontramos al menos dos aspectos que son transversales, la incapacidad para enfrentar la pandemia y una serie de implicaciones sociales que de ella se derivan, crisis económica,  desempleo, caos, racismo, xenofobia.

El coronavirus o COVID 19 dejó al descubierto varios elementos que permiten que analicemos la respuesta que ha tenido el capital respecto de la enfermedad, una gran discusión se da en las redes y entre especialistas que hablan ya de que la enfermedad es una pandemia, en efecto, no es un debate que hay que soslayar  debido al carácter global del virus, sin embargo,  epidemia o pandemia ya la enfermedad le ha costado al mundo 8.248 muertes, 214.000 infectados en 162 países.

El tratamiento de los medios de comunicación respecto al tema puso de manifiesto que la preocupación ha sido sobre todo por las implicaciones económicas, priorizando el  dinero y las ganancias sobre la gravedad de la enfermedad, titulares como: “Coronavirus: el colapso en la economía china por el coronavirus (y por qué es una "gran amenaza" para el mundo)” de la BBC, “El pánico hunde unas Bolsas en caída libre: el Ibex se desploma un 14,06%, el mayor batacazo de su historia” El Pais”, entre muchos otros titulares enfocan el problema en el fenómeno  de  una  economía mundial que ya estaba en crisis antes del virus, sin duda el propósito de las empresas, incluyendo las de comunicación, es obtener mayores ganancias vendiendo los mejores titulares, e intentar salir airosos del colapso económico global. Fueron muy pocos los  medios que entre enero y febrero hablaron del problema de fondo, de la enfermedad.

Ahora bien, el virus evidenció la profunda decadencia de los diferentes sistemas sanitarios sean estos púbicos, privados o mixtos, deficiencia que le está costando la vida de seres humanos; entretanto las grandes empresas de comunicación defienden los intereses y decisiones de los grandes grupos económicos, respecto al coronavirus leímos y oímos opiniones de “expertos” diciendo que las medidas adoptadas por la China eran para profundizar el control social, minimizando el problema, y defendiendo los interés del mercado que evitaba a toda costa  parar la producción, la distribución y el consumo en el mundo.

La pandemia a la que hoy hace frente el mundo, puso a prueba la capacidad del sistema para responder integralmente las consecuencias sociales y sanitarias de una situación que como esta era previsible. El sistema reprobó, hasta el mismo Hollywood (Contagion 2011) mostró escenarios idénticos , la ficción se hizo realidad, sin embargo los desenlaces de Hollywood fueron distintos, el coronavirus supera ya el número de camas de sistemas sanitarios europeos como España, Italia y Alemania, donde la decisión de quien vive o quien muere recae sobre el profesional de la salud que tiene que decidir a quién le da una cama en terapia intensiva, a quien manda a morir en su casa o en una cama de cualquier hospital itinerante.

El virus muestra como la industria farmacéutica secuestró y especuló con insumos esenciales para afrontar la crisis, guantes de latex, mascarillas, medicamentos, alcohol, antibacterial, etcétera. Pero antes del coronavirus ya la crisis sanitaria era evidente. En una entrevista concedida a la Agencia Bolivariana de Prensa el intelectual y militante Vasco Iñaki Gil de San  Vicente en marzo del 2019 denunciaba el secuestro y la extorción que las farmacéuticas del Estado español le imponían a la República Bolivariana de Venezuela:

 “El Estado español ha impedido que Venezuela reciba miles de medicamentos, de insulina y dosis para la tensión arterial…esto es un genocidio silencioso, oculto e inhumano, esto está surgiendo contra el tercer mundo e incluso contra los pueblos de estados imperialistas…los datos, no solo del deterioro la calidad de vida sino de la duración de la vida por la privatización de la salud son aplastantes…el capitalismo mercantiliza la vida como recurso para reproducirse…la vida se estárebelando, esto plantea una duda crítica, o paramos el capitalismo o el capitalismo acaba con la vida”...

Por otra parte y como antípoda de la política del Estado español,  resulta paradójico que muchos de los sistemas de salud que recibieron colaboración del Estado cubano en materia sanitaría apenas se montaron gobiernos de derecha, expulsaron las misiones, sin embargo estos mismos Estados y otros apelan ahora al sentido humanitario de un país que a pesar de tener un bloqueo económico ha garantizado un sistema de salud, que ha sido reconocido como uno de los mejores a nivel mundial, y que ha invertido en el desarrollo de medicamentos que permiten hoy un control efectivo del virus, privilegiando la vida humana sobre los monopolios y las ganancias de las farmacéuticas.

La pandemia generada por la transmisión del coronavirus devela una vez más, que las decisiones de los estados son impuestas en los centros de acumulación del capital, vemos por ejemplo como los países europeos no tomaron la decisión de parar la producción y decretar la cuarentena a sus ciudadanos priorizando la necesidad del mercado de seguir vendiendo. En Italia esta decisión costó 2.503 vidas, en un solo día hubo 475 defunciones producto del COVID19, el Estado italiano, redujo en los últimos 2 años $37 mil millones en el sistema de salud por recomendación el FMI, en contraste la China que decretó una cuarentena radical y construyó un hospital en 10 días,  hoy China ha logrado controlar y disminuir los casos de enfermos por COVID19.

Las grandes empresas que son las que presionan para que no se  cierren de las fábricas,son las mismas que utilizan a los representantes del neoliberalismo ahora “keinesianos”, para que pidan a grande voces ayudas estatales que rescaten las economías ya en crisis antes del coronavirus. En Alemania, por ejemplo, donde los picos de contagio de la enfermedad llegan a un nivel de mil casos diarios, empresas como la Volkswagen se negaron a parar la fábrica y fueron los trabajadores quienes decretaron una huelga de brazos caídos, forzando a la empresa a acatar la cuarentena.

 No podemos olvidar que la economía mundial y también la de pequeña escala, representada en una sola empresa funciona solo cuando hay producción distribución y consumo devolviendo finalmente el dinero a los mismos dueños de las empresas, no debemos olvidar tampoco que la producción únicamente se puede dar por el trabajo concreto de hombres y mujeres (mano de obra), de ahí que la decisión de declarar las cuarentenas generalizadas en el mundo se ha ido tomando de forma paulatina y vacilante, si no hay trabajadores que produzcan no hay mercancías para distribuir y vender, pero aún más grave, hay un gran segmento de la población, a saber, vendedores informales, comerciantes, sin techos, incluso mendigos que “malviven del diario” que no van a tener ningún tipo de ingreso, para este segmento de la población esto es igual de grave que tener la enfermedad, pues no tienen dinero que les permita subsistir la cuarentena y los toques de queda, lo que al mercado le preocupa de este segmento es que disminuirá el consumo, contrayendo aún más la economía.

Los programas de los Estado para al menos paliar las necesidades de este segmento de la población, no existen, ni si quiera los contemplan en sus planes, en las intervenciones televisadas de los mandatarios del mundo, con pocas excepciones,  no se hace alusión a este segmento de la población. Las políticas estatales debería contemplar albergues, comedores y seguros que permitan a estas personas con iguales derechos, sobrevivir a la pandemia. Si los gobiernos no adoptan este tipo de políticas, los que sobrevivamos a la pandemia tiempo después moriremos por las consecuencias sociales que de ella se derivaran.

Otro aspecto que vale la pena resaltar, es que las decisiones de los Estados de decretar las cuarentenas, aunque tardías, ya han empezado a consolidar el cambio en las relaciones de producción, el parar la producción para el Capital es inaceptable, por lo que en medio de la cuarenta las políticas públicas han incentivado, y en algunos casos obligado, el teletrabajo y las tareas estudiantiles vía internet,  que en términos prácticos  representan una reducción de costos para las grandes empresas, y para el sector público de educación,  entre otros. Estos costos serán asumidos por los trabajadores temerosos de ser despedidos y  padres angustiados por la continuidad de la educación de sus hijos; esto implica, internet en sus casas, teléfonos inteligentes a disposición de las empresas, computadoras, plataformas de educación virtual, de esto se deriva la consecuente disminución de calidad en la educación y la pauperización de las condiciones y los derechos de asociación gremial que defiende y lucha por mejoras de las condiciones laborales. Lo que quiere decir que los movimientos de resistencia serán afectados a mediano plazo, aquí también influirán los “necesarios” y mal planteados toques de queda, cuya forma en que se han implantado más bien parecen profundizar el control social antes que aislar al virus.

Ahora bien, como se ha explicado, la pandemia del COVID 19 ha desnudado  los interesas del capital y de las familias más poderosas, colocando la ganancia sobre la vida humana, y siendo fiel al axioma de un sistema que acumula sin fin y en tiempos más acelerados, mercantilizando la vida y/o destruyéndola. Sin embargo, la decisión de China de hacer una cuarentena impositiva, aun en detrimento de su propio aparato productivo, termino cambiando las reglas del juego; China pateo el tablero, pues al tiempo que detuvo la producción, invirtió grandes capitales para construir hospitales, además acelero su proyecto que ya había empezado desde el 2016 en función de cambiar a un nuevo modelo de producción de energías limpias, ya en el 2016, China decidió detener la construcción de 103 centrales eléctricas de carbón, y en medio de la crisis por el coronavirus, aprovechando la paralización del sistema productivo, decidió cerrar definitivamente el 30% de las centrales termoeléctricas de carbón. Paralelamente a esto implanto la política de recuperación de la masa forestal.

Si bien esta decisión de la China comunista fue de carácter humanitario, tuvo sus implicaciones económicas, primero al parar la producción y disminuir las operaciones portuarias demostró que su economía es la que rige las economías mundiales, disminuyendo el consumo de bienes en la china, y cortando la distribución y venta de los productos chinos que se consumen en el mundo.  En segundo lugar el ritmo de recuperación de los mercados mundiales en adelante estarán determinados por la reactivación de la economía china. Por dar solo un ejemplo, inmediatamente la China bajó el consumo del petróleo el precio del barril se desplomo a 30 dólares y mientras se escribe este articulo el barril ha llegado 24,93 dólares el Brent y 21,15 dólares el WTI. Si bien se  prevee una recuperación, las políticas adoptada por china  impedirán que vuelvan a los niveles históricos.

La otra jugada maestra del gigante asiático fue que ante el sentimiento de incertidumbre en los mercados el gobierno chino tomo la decisión de comprar alrededor del 30%  de acciones de empresas que se encontraban en manos de capital occidental y que los gringos comenzaron a vender ante el temor de la  de la devaluación de la moneda China y las consecuencias de la crisis. China además de ganar 2.000 millones de dólares con esta jugada, se convirtió en el principal accionista de estas empresas por encima de Europa y Estados Unidos, lo que significa que se convirtió en el propietario casi absoluto de la industria de la que dependen la Unión Europea y Estados Unidos. Esta acción profundizó su posición hegemónica como centro del capital y determinara el movimiento futuro de los mercados a nivel global.

El COVID19 es una pandemia que hoy está cobrando la vida de miles de hombres y mujeres,  pero en ultimas es solo una de las formas en que se expresa la crisis civilizatoria en la que nos sumergió el sistema de producción capitalista, y que nos coloca nuevamente frente a la antinomia planteada por Rosa Luxemburgo Socialismo o Barbarie, no hay tercera vía.

Fuente:

Agencia Bolivariana de Prensa

Real time web analytics, Heat map tracking

Esta web utiliza cookies. Si continuas navegando, estás aceptándolos.