El 4, 5 y 6 de junio el pueblo de Guadalajara fue testigo de la escalada en la represión del Estado encabezado por Enrique Alfaro, quien desde julio de 2019 se había ganado el mote de represor al lanzar antimotines para detener a manifestantes en la movilización contra el aumento a la tarifa del transporte El 4, 5 y 6 de junio el pueblo de Guadalajara fue testigo de la escalada en la represión del Estado encabezado por Enrique Alfaro, quien desde julio de 2019 se había ganado el mote de represor al lanzar antimotinespúblico. En ésta ocasión las formas en que operó el brazo armado fue más compleja, y aunque el vocero de la administración estatal de Jalisco diga lo contrario la operación fue mucho más planificada e incisiva contra los manifestantes. A continuación se presenta una breve descripción de los acontecimientos y el aprendizaje organizativo que los comunistas extraemos.

El día 4 de junio estalló la primera movilización por el asesinato del joven obrero Giovanni López donde participaron alrededor de 1000 manifestantes. Al interior de palacio de gobierno había un grupo pequeño de antimotines resguardando el inmueble, sin embargo una hora después se desplegaron más elementos sobre las avenidas principales de la ciudad. Esta movilización fue la más mediática, donde circuló a nivel nacional las imágenes de patrullas y un policía en llamas, la opinión pública se dividió casi un 50 – 50 entre quienes recriminaban los actos “violentos” y quienes apoyaban por completo. La declaración oficial de Enrique Alfaro fue culpar al gobierno Federal, señalando directamente a Andrés Manuel y pidiendo que “deje de enviar agentes provocadores para desestabilizar mi gobierno”. Aquí la pugna entre Morena y MC fue muy evidente, y si bien es probable que una o dos personas pertenecientes al partido en la gestión nacional estuvieran presentes lo cierto es que la masa manifestante se encontraba al límite de la tolerancia frente a la gestión de Alfaro, y el asesinato de Giovanni desbordó en lo inevitable.

El 5 de junio se dio cita en fiscalía del Estado para exigir la liberación de los detenidos el día anterior. El resultado de esta convocatoria desorganizada y sin orientaciones de qué hacer frente a la represión fue una cacería de jóvenes, muchos de ellos siendo la primera vez que participaban en una manifestación. Por redes sociales circuló material donde personas detenidas y levantadas dieron su testimonio de cómo camionetas con hombres armados y sin placas los llevaban a la periferia de la ciudad, les quitaban sus teléfonos celulares, los intimidaban, los amenazaban con perseguirlos y en algunos casos hubo golpes. En esa movilización los comunistas insistimos a los compañeros que encontramos en sumarse a nuestra formación, en marchar de cierta forma y dar orientaciones de qué hacer si querían “trepar” a uno de nosotros. Otro aprendizaje que de aquí se desprende es la importancia de la vida orgánica y limitar lo más posible la actividad en redes sociales ya que toda la información en grupos de whatsapp o perfiles de Facebook cayó a manos de la fiscalía del Estado.

El 6 de junio se convocó a otra movilización en rechazo a la actitud del Estado el día anterior. El comunicado del gobernador fue preocupante para muchos ya que prácticamente se deslindó de la actividad de los elementos de fiscalía diciendo que respondieron a las órdenes del crimen organizado, y que gracias a su intervención se evitaron más detenciones arbitrarias y desapariciones, es decir, Enrique Alfaro dijo: Den gracias de que no les fue peor. Evidentemente esto cristaliza dos cosas. El estado no tiene el control sobre su brazo armado y el gobernador de Jalisco mueve sus piezas pensando que dar la imagen de buen mártir que afronta los golpes del gobierno federal y también del narcotráfico. En cualquiera de los escenarios, la credibilidad que plasma sobre el pueblo es nula y las fisuras al interior de su gestión también lo ponen en la cuerda floja frente a su candidatura para las próximas elecciones federales.

En resumen, la crisis económica que atraviesa actualmente el capitalismo será más bárbara y dejará en la miseria a millones de trabajadores en nuestro país, sumado a esto la pandemia de COVID – 19 ha puesto en evidencia una vez más que al Estado y a la burguesía no le importa en lo más mínimo lanzar a millones a la calle sin empleo o quitar los derechos laborales que le costaron sangre a nuestra clase, tampoco les importan los miles de contagios y de trabajadores muertos por el virus. Las movilizaciones de nuestro pueblo serán cada vez más frecuentes y las formas que adopten serán cada vez más violentas. La tarea principal de los comunistas es responder a estas condiciones de la forma más homogénea posible, con consignas que clarifiquen en cada centro de trabajo, escuela o colonia la situación de crisis a nuestra clase. Los comunistas no podemos quedarnos en casa, no podemos vacilar en nuestras posturas, no podemos aflojar el estudio ni la vida orgánica de nuestras células. Ahora más que nunca es imprescindible la participación de los comunistas para fortalecer con victorias a nuestra clase aunque estas parezcan mínimas.

A pesar de todas las formas en que el capitalismo azota la represión sobre el pueblo y los trabajadores, a pesar de todas las tácticas reforzadas y perfeccionadas de las que se han valido a lo largo de decenas de años, la conclusión de los comunistas sigue siendo la misma: la Revolución es inevitable y los comunista estaremos siempre en primera línea.

Fuente:

El Comunista – Órgano del Comité Central del Partido Comunista de México