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“Los pueblos tienen memoria, la patria exige justicia. Libertad a los presos políticos” es la consigna que este año los organismos de derechos humanos eligieron para conmemorar un nuevo aniversario, el número cuarenta y cuatro, del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Claro está, este año es la primera vez que dicha conmemoración no se realizará en las calles de nuestros país. Este año, debido a la emergencia sanitaria que vive el mundo y la Argentina y en el marco del aislamiento social obligatorio establecido por el Estado nacional, la mejor forma de recordar a los 30 mil desaparecidos, a los perseguidos, secuestrados, cesanteados y exiliados es, como promueve la Liga Argentino por los Derechos Humanos, practicando “una creatividad militante que nos sirva de refugio solidario para afrontar y confrontar las olas de crisis sobre las que se fundamenta este sistema capitalista que debemos vencer”.

La creatividad militante a la que interpela la Liga es parte del acervo político-cultural del pueblo argentino, que ha demostrada ante las situaciones más difíciles como dictaduras militares y profundas crisis económico-sociales sobrada experiencia para torcer el rumbo de los acontecimientos. Esta vez, ante una situación inaudita a escala mundial en la que una pandemia pone en riesgo la salud de millones de personas y evidencia el carácter inhumano del sistema capitalista, el compromiso militante del momento es la práctica de la solidaridad colectiva y organizada, que exige un trabajo mancomunado entre el Estado nacional y el pueblo con el propósito de proteger y asistir con medidas efectivas a los sectores más vulnerables ante la profundización de la crisis económica que ya está provocando la pandemia, como así también una redistribución de los recursos que garantice la mayor cantidad de medios para concurrir a la prevención y cura de pacientes.

En este contexto el Partido Comunista de la Argentina realizó un llamado “a incrementar los esfuerzos para que esa histórica jornada adquiera en el 2020, aún en las condiciones que nos impone la pandemia Covid-19, no solo la relevancia de siempre, sino que además sea la expresión actual de una voluntad nacional mayoritaria para profundizar el Nunca Más”. Además, el PCA ratificó que “con el genocidio y el negacionismo no existe conciliación posible” y puntualizó que este 24 de marzo el reclamo es por la libertad de todos los presos políticos; por la derogación de la ley antiterrorista; por la liquidación de los cuerpos de inteligencia antidemocráticos y demás presos políticos, asilados y exiliados de América Latina; por la libertad y repatriación de Jones Huala y Facundo Molares, por la libertad de Jorge Glas, Simón Trinidad, Patricia Hermosa y de todos lxs presxs políticos, asilados y exiliados de América Latina.

A su vez, el Partido insistió en la necesidad de realizar, antes de cualquier pago de capital e intereses y revisión general del tema ante la situación creada por la pandemia, una investigación sobre la deuda externa y de la fuga de capitales durante el gobierno de Macri.

El neoliberalismo mata

En una declaración que lleva el título “Nunca más al neoliberalismo. Libertad a los presos políticos” con relación a la jornada de lucha por el 24 de marzo, en las condiciones particulares que ya enumeramos, el Partido Comunista remarca que “nunca como hoy rige aquello de que el neoliberalismo mata, porque todos podemos ver hoy con claridad como los monopolios y sus representantes políticos, como Donald Trump y Boris Johnson entre otros, anteponen insensiblemente sus ganancias a las soluciones sociales necesarias para asegurar la salud de los pueblos”.

En circunstancias como esta, el PCA enfatiza en el legado político e histórico del Comandante de la Revolución Cubana, Fidel Castro, quien alertó reiteradas veces a lo largo de su vida militante sobre los peligros que enfrenta la humanidad bajo las lógicas del sistema capitalista. Al respecto, nunca tan atinadas como ahora las palabras de Castro en la Conferencia de Naciones Unidas celebrada en Río de Janeiro en 1992, cuando denunció que: “una especie está en peligro: la especie humana”. Estas palabras adquieren plena vigencia en estos días de emergencia mundial.

En este contexto, el Partido valora que “mientras el imperialismo estadounidense, lanzado a una guerra híbrida mundial, atemoriza, despliega tropas, extorsiona para apropiarse de posibles vacunas, en síntesis, agrede a los pueblos del mundo, Cuba y China muestran un camino de solidaridad e internacionalismo humanista que es ejemplo, es digno de emular y demuestra cual es el camino a seguir” ante la delicada situación mundial.

Redoblar esfuerzos

Bajo estas circunstancias históricas, marcadas por la pandemia mundial, el PCA señala que “la aparición del virus Covid-19 y su rápida expansión por el mundo, donde ya abarca a más de 150 países, alcanzando la categoría de Pandemia, exige que como sociedad seamos muy respetuosos de las normas dictadas y de la cuarentena establecida”. Bajo este respeto, el 24 de marzo se tiene que convertir en una jornada de reflexión, denuncia y lucha.

En ese sentido, el PCA denuncia que “en esta hora de la Argentina, a poco de haber sido derrotados en las urnas los representantes políticos de los mismos monopolios imperialistas del complejo agroexportador, minero, financiero y sus socios locales que impusieron la dictadura, es necesario señalar que la condena a los genocidas de entonces, aún incompleta, lograda con las grandes y ejemplares luchas por los derechos humanos, todavía no alcanza para terminar de demostrar que aquellos jefes militares fueron el brazo armado de un bloque de poder que no solo permanece impune, sino que aún domina lo fundamental de la economía, las finanzas y la mediática del país, cuenta con respaldo electoral y conserva un peso notable en las instituciones de la República, siendo el Poder Judicial tan sólo un ejemplo de ello”.

Sin embargo, “nuestro pueblo ha demostrado que ese bloque es vulnerable, tanto por la crisis global de los centros capitalistas a los que responde, que hoy se reconfirma con su incapacidad para resolver la crisis sanitaria global; como por la condición minoritaria de sus componentes, y se le pueden infligir derrotas, como ha ocurrido en diversas batallas parciales, construyendo, con unidad, lucha y organización, correlaciones de fuerzas en las que logramos victorias notables”.

Por ello, en el actual contexto, “en que hemos podido vencer unidos electoralmente a las principales candidaturas del establishment, y estamos en una fase primaria de construcción de la fuerza político social que sea capaz de sostener un proyecto alternativo de liberación nacional y social, es preciso abrir un debate para dar un nuevo Nunca Más, esta vez contra el neoliberalismo, en tanto ideología del gran capital concentrado que aún domina”.

En nuestra Patria son necesarias, además de las medidas que bien se adoptan ante la pandemia, “atender con rigor las enfermedades que afectan a los sectores en los cuales domina la pobreza, como el dengue, sica y chikungunya”. Por eso, el PCA insiste en la importancia y la necesidad de restablecer en nuestro país un sistema de salud público, de calidad y acceso universal.

En ese sentido, el Partido expresa que “el neoliberalismo no es solo un proyecto de dominación económica. Es un plan integral de centralización de la riqueza y el poder que presta especial atención al control de la subjetividad social, apuntando a esterilizar y dividir los sectores populares utilizando la mentira o estableciendo falsos ejes de discusión”.

Como contrapartida, el PCA contrapone una concepción moderna de los derechos humanos, que “incluye los aspectos económicos, sociales y culturales, hoy afectados por la odiosa deuda externa que, sin vacilaciones, debe ser profundamente investigada”. Mucho más cuando “las duras circunstancias por las que está atravesando la humanidad están demandando que esas millonarias cifras de dinero no vayan a las gordas arcas de los poderosos, sino que sean utilizadas para salvaguardar la salud y la vida de millones de personas”. Por ello, ratificó que “nunca más neoliberalismo implica también combatir el inaceptable grado de concentración mediática que sufrimos y que no debe ser tolerado”.

Asimismo, el PCA señala que “resulta necesario unificar la lucha por los derechos humanos con el antiimperialismo, no por un capricho ideológico, y no sólo porque la Doctrina de Seguridad Nacional y otras surgieron de los oscuros recintos del Pentágono yanqui, sino porque los delitos de lesa humanidad fueron cometidos para aniquilar a lo más dinámico del conjunto social a fin de impedir la resistencia y probable derrota de sus planes de someternos a la dependencia, por ejemplo, con el dogal de la deuda externa que vuelve ahora a condicionarnos”.

Al respecto, se recuerda que “durante los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner resultó clave la política de unidad latinoamericana y caribeña para confrontar los designios de los Estados Unidos y el Fondo Monetario en nuestra región”. La importancia de estas conquistas fueron luegos ratificadas por el énfasis que pusieron los gobiernos de derecha en la región para desarticularlas, para “destruir la Unasur, domesticar al Mercosur, y pretenden hacerlo con la CELAC”. En contraposición a estas herramientas de integración regional, las derechas “crearon opacos entes subalternos del imperio, como el Grupo de Lima, o Prosur, regimentados desde Washington, cuando ni siquiera pudieron manipular completamente la OEA aun con Luis Almagro como Secretario General en contra de la Venezuela Bolivariana, la Nicaragua Sandinista y la Revolución Cubana”.

Por eso el PCA insiste en que “la lucha por los derechos humanos en Argentina es la misma que se libra contra los crímenes cotidianos de la narco-oligarquía colombiana, o contra la ferocidad represiva de los carabineros del neopinochetismo chileno. O contra el golpismo promovido desde Washington y que, con diverso formato, hoy azota a Brasil, Bolivia, Honduras, Paraguay, El Salvador y otros países hermanos. Y contra el lawfare, es decir el uso antojadizo en todo el continente de los tribunales y las leyes, para atacar gobiernos populares, o para apresar o intentar desprestigiar a dirigentes y militantes populares como parte de la guerra híbrida de amplio espectro con que se ataca a nuestros pueblos”. Todavía, en nuestro país, el brazo judicial del establishment mantiene en prisión Milagro Sala, Amado Boudou, Luis Delia y Julio De Vido, entre otros, por los que exigimos la inmediata libertad.

Por último, el PCA ratifica su participación en el Frente de Todos: “nos sentimos parte del nuevo gobierno nacional, impulsando el protagonismo popular en defensa de la educación y la salud públicas, gratuitas y de calidad; de las políticas de bienestar y desarrollo social, con derecho a la tierra, techo y trabajo, priorizando a los que menos tienen; del impulso al desarrollo científico y tecnológico independiente; de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo y de la educación sexual integral; de una política exterior soberana, latinoamericanista, de paz y respeto al multilateralismo y el derecho internacional”.

Y cierra: “desde nuestros 102 años de existencia como fuerza revolucionaria que mostró coherencia en la lucha contra este sistema inhumano y que sigue trabajando por la Unidad como estrategia para derrotar este sistema, hacemos un llamado a todas las fuerzas del campo popular, democrático, nacional, a expresarnos de todas las maneras posibles en la emergencia, unificada y combativamente, el próximo 24 de marzo junto a los organismos de derechos humanos y muy particularmente a la militancia del Partido y la Federación Juvenil Comunista a redoblar los esfuerzos para que en todo el país y más allá, resuene el grito de ¡nunca más dictadura y nunca más neoliberalismo”.

Fuente:

Nuestra Propuesta | Diario del Partido Comunista de la Argentina

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