Las universidades y sobre todo las federaciones siguen siendo un territorio importante para la disputa política, no olvidemos que los movimientos estudiantiles (secundarios como universitarios) han logrado permear en la agenda pública de diferentes gobiernos, empero hemos visto como desde hace unos años hasta esta parte, se han ido desmantelando los espacios de representación estudiantiles, a mi entender y por mi experiencia debido al excesivo asambleísmo, inorganicidad y la pseudo horizontalidad que se ha tomado los espacios estudiantiles, haciendo que cada vez más el estudiantado despolitizado no vea en los espacios de organización universitaria un espacio vinculante, resolutivo y atingente a las problemáticas reales de la COMUNIDAD universitaria y por consecuencia se aleja de dichos espacios.

Las demandas del mundo estudiantil a nivel nacional se han caracterizado por su gremialidad: la rebaja de aranceles, flexibilidad académica, la mayor cobertura de las becas y mayor atención de salud mental, que si bien son de gran importancia dentro de la preocupación del Estado para con la educación (sobre todo de la pública) ha carecido de una línea política clara con un relato nacional de unidad y de empatía con las demás luchas, como el hambre, el desempleo y las muertes por Covid 19, unidad que se suponía se había logrado después de la revuelta de octubre, hablamos de una Unidad de CLASE. Es en ese contexto que el estudiantado debe poder conectar aquello ya que juegan un rol de primera línea en sus territorios, organizando y siendo aportativos a la reconstrucción y unión del tejido social, partiendo por la mismas universidades, el estudiantado debe estar hablando hoy con los demás estamentos de las comunidades universitarias, entendiendo que la crisis también les ha afectado (quizá de diferente forma y en diferente medida, pero les ha afectado) y proyectando un trabajo triestamental, ya que la triestamentalidad es la piedra de partida en la construcción de un nuevo modelo de universidad, una universidad con un co-gobierno democrático.

Desde mi humilde perspectiva, la Universidad de Magallanes carga con una crisis de participación y representación estudiantil desde hace muchos años y que lamentablemente quienes estuvimos en su momento (a modo de autocrítica) a la cabeza de la organización estudiantil tampoco pudimos superar y creo que es algo que no se va a superar este año y quizá tampoco el siguiente ni el siguiente, ya que es un problema profundo, relacionado en primer lugar a la despolitización del espacio, a la carencia de una cultura organizativa sólida, a un estatuto que no responde a la realidad estudiantil y a un modelo de gestión estudiantil deficiente. Me gustaría manifestar que hoy debemos cuestionarnos el por qué algunas figuras públicas de la política magallánica (con columnas paupérrimas, ridículas y “cringe”) critican la organización estudiantil y sus legítimas definiciones, o las autoridades mismas de la universidad, entonces a ellos yo les haría un cuestionamiento también, ¿por qué no se alarman cuando sólo los académicos de jerarquía escogen al rector? Excluyendo de lleno al estamento estudiantil y de funcionarios además de excluir a otros académicos que no cumplen con los requisitos; ¿por qué no hay alarma cuando en Chile tenemos un presidente que fue electo por el 26,5% de la población habilitada para votar? En fin, la hipocresía diremos algunos como se usa en los memes.

Por último y a modo de síntesis, es imperativo que el Estado hoy dé una respuesta real a las problemáticas que se han agudizado con la pandemia pero que son consecuencia del modelo neoliberal, necesitamos un Estado garante derechos y no subsidiario, en esa misma línea discursiva, se requiere que hoy las universidades del Estado sean dialogantes y resolutivas para con las problemáticas del estudiantado, pero no sólo con el estudiantado, sino con la comunidad universitaria que de manera íntegra se ve afectada por la crisis, sin embargo para conseguir dicha respuesta las orgánicas estudiantiles deben robustecerse, reflexionar, debatir y organizarse en torno a demandas que hoy adquieren la característica de demandas de clase, las demandas de la clase trabajadora, la demandas del pueblo chileno.

Nikos Ortega
Secretario regional de las JJCC Magallanes
Ex presidente FEUM

Fuente:

Juventudes Comunistas de Chile