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Categoría: Perú

Por: Luis Oliva Antezana

Laprimera vez que leí el manifiesto fue cuando aún estaba en el colegio, en lasecundaria. Lo encontré en la biblioteca de mi papá, entre todos los tomos delas obras completas de Lenin, Marx, Mao, entre otros revolucionarios.

Si retrocedo un poco más a principios de los años 90 sobre los libros, recuerdoque mi papá construyó un lugar pequeño para esconder todos sus“tesoros”. Así fue como me dijo mientras ayudaba (tenía menos de 10años) a cargar tierra y piedras en la excavación y luego elaborando la mezcla, parala construcción de ese espacio en un lugar escondido de mi casa. Dicho espacioaún existe y es usado para otras cosas.

Ahora me parecería algo inaudito construir algo así; pero si pensamos elcontexto no es nada descabellado. Eran los inicios de la dictadura fujimorista,con asesinatos extrajudiciales y la guerra sucia contra los grupos subversivospero que también cayó sobre la izquierda. Junto a mis hermanos teníamos temor, éramosmuy pequeños aún.

Eran tiempos en el que ser militante de Patria Roja, del PC Unidad o decualquier otro partido de izquierda que sobrevivió luego de la implosión deIzquierda Unida, el derrumbe de la URSS y se mantenía firme en sus principiosMarxistas Leninistas era considerado un posible terrorista. No debemos olvidarque era tiempos donde casi se habían normalizado las desapariciones forzadas ylos jueces sin rostro, entre otros.

Trato de imaginar las cosas que pasaban por la cabeza de mi papá o de cualquiercompañero que era cuadro político, dirigente o militante de base: laresistencia ante la presión de vivir en ese contexto con familia, hijos. Esollevó a algunos a quemar sus libros, enterrarlos, tirarlos u ocultarlos.

Mipadre buscó la forma de no perderlos, de tenerlos con él; supongo por el valorque tenía para él, el costo que debió significar conseguir cada uno, algúnvalor sentimental o de repente pensando que alguna vez sus hijos los leerían yahora sus nietos y nieta; por eso no pudo deshacerse o alejarse de ellos.

Por mi parte, el leer el Manifiesto Comunista, con sus distintos prefacios alas ediciones de distintos países por Engels, luego avanzar y entender ladiferencia entre Burgués y Proletario (diferencias de clase y la lucha declases), entre Proletario y Comunista (clase en sí, clase para sí), los tiposde socialismo, la literatura socialista y demás; en mi primer círculo deestudio en tiempos de Juventud Popular y luchando contra el fujimorismo, fuetodo muy emocionante.

Tengo muchos amigos y amigas a quienes les pasé el manifiesto, con quienesestudiamos en círculos y demás. Con quienes aún militamos y otros, sin dejar deidentificarse con los ideales, están en la pasividad. También, los debatesacalorados y todas las actividades que realizamos luego del estudio como pintasy demás en la Carretera Central.

Son 172 años de un manifiesto aún vigente que como un fantasma siguerecorriendo el mundo, también la Carretera Central e imagino los distintosrincones de nuestra patria. Manifiesto que debemos releer para no olvidar quesomos herederos de una ideal y lucha por construir un mundo mejor para todas ytodos. Nos enseña que no somos dueños de los medios producción y que la formade serlo es si los proletarios del Perú y el mundo nos unimos por ese idealpaz, justicia y equidad.

Fuente:

Partido Comunista del Perú - Patria Roja

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