El 6 de Julio de 1972, Día del Maestro, la ciudad de Cusco, símbolo del Tahuantinsuyo, fue el escenario de la constitución del Sindicato Único de Trabajadores en la Educación del Perú-SUTEP, en una coyuntura política de confrontación con la dictadura militar que excluyó deliberada y arbitrariamente de la Reforma Educativa de entonces a los maestros y maestras, desatando una feroz ofensiva represiva al magisterio nacional, subrogando, encarcelando y deportando a los maestros y sus dirigentes.

Este acontecimiento histórico en el magisterio peruano y el país, el nacimiento del SUTEP, no fue casual. Expresaba el creciente grado de conciencia política y social de los jóvenes educadores egresados de las aulas universitarias, pero sobre todo su asimilación de las sabias enseñanzas del Amauta José Carlos Mariátegui, quien visionariamente dijo: “Para que los educadores puedan reorganizar la enseñanza sobre bases nuevas, es necesario que sepan antes ser un sindicato y moverse como sindicato…”.

Desde su fundación el SUTEP se comprometió a luchar por revalorar la profesión docente, por una educación pública gratuita, universal y de calidad, y, desde luego, y junto a nuestro pueblo, por la salud democrática del Perú, reafirmándonos, al mismo tiempo, en la conquista de su destino independiente y soberano de nuestra querida Patria, con resultados importantes en este último objetivo, porque logramos contribuir con la derrota de la dictadura militar de los años 70 y de la dictadura mafiosa del fujimontesinismo.

Nuestras históricas y prolongadas Huelgas Nacionales Indefinidas de 81 días en 1978, 118 días en 1979, 107 días en 1991; nuestra protagónica participación en el histórico Paro Nacional del 19 de Julio de 1977, que permitió desgastar y derrotar a la todopoderosa dictadura militar de Morales Bermúdez, así como la masiva participación a nivel nacional del SUTEP en la Marcha de los Cuatro Suyos para derrotar a la dictadura mafiosa y corrupta de Fujimori y Montesinos, nos permitió ganar la confianza, cariño y respeto del pueblo peruano.

La mejor demostración de la gesta heroica, democrática y antidictatorial del SUTEP fue públicamente reconocida valorada por el ex Ministro de Educación, filósofo y docente Luis Felipe Alarco, cuando en una reunión con el Comité Ejecutivo Nacional del SUTEP dijo: “Es el SUTEP quien salvó la dignidad del Perú”.

En estos últimos años, el sistema meritocrático ha consumado la reducción del rol profesional del docente a un desempeño instrumental, provocando acoso pedagógico, ignorando que la clave del éxito docente es la combinación de un alto nivel formativo con autonomía docente, tal como lo demuestra la experiencia internacional, particularmente en los países nórdicos.

El año 2020 se ha tornado complejo para la educación no solo en el Perú sino en el mundo. La pandemia del Covid 19 nos sorprendió sin haber desarrollado una relación articulada entre la pedagogía y la tecnología, que hubiese permitido afrontar, mejor preparados, este coronavirus y sus repercusiones.

El autor es fundador y ex Secretario General del SUTEP

Fuente:

Partido Comunista del Perú - Patria Roja