Domingo, 17. Diciembre 2017

PCEEste pasado 5 de septiembre, con la entrada de tropas del gobierno sirio en la parte occidental de la ciudad, terminó el aislamiento de Deir ez-Zor, ciudad sitiada por las fuerzas de DAESH (las bandas terroristas salafíes del Estado Islámico) desde el 14 de julio de 2014. Más de tres años, donde al menos 250.000 personas han sufrido hambre, sed, falta de asistencia sanitaria y continuos ataques del fanatismo integrista, que en su línea habitual asesinaba a civiles y soldados según caían en sus manos o convertían a las niñas en esclavas sexuales de sus milicianos, la resistencia ha sido posible por la ayuda humanitaria lanzada desde aviones; la población civil se lanzó ya el domingo por la noche a celebrar la ruptura del cerco, ante la inminente entrada del ejército sirio. Deir ez-Zor, la gran ciudad del Noreste de Siria, que tuvo una población de 1’5 millones de personas antes de la guerra, era cabecera de la provincia con mayor productividad petrolífera de Siria, además de ser una zona rica en recursos agrícolas y ganaderos, a la orilla del Eufrates. Zona estratégica no solo por sus recursos humanos y materiales, también como cruce estratégico entre Raqqa, la capital de DAESH (a punto de ser tomada también por las fuerzas revolucionarias kurdas) a unos 100 Km subiendo el curso del Eufrates hacia el noroeste, y a otro tanto, bajando por el curso del río hasta la frontera con Iraq, donde la ciudad fronteriza de al-Qaim y gran parte del territorio del Ambar Iraquí, sigue bajo dominio de DAESH. A unos 200 Km al noreste está la ciudad del al-Hasakah, la principal ciudad kurda de la zona.

La liberación de Deir Ez-Zor, tiene una importancia emblemática y estratégica importantísima; es una gesta heroica tanto por lo que ha supuesto de aguantar durante más de tres años el aislamiento y los ataques de DAESH sin rendirse, pero además porque la pérdida de la ciudad supondrá la derrota definitiva y la expulsión de DAESH de Siria. La batalla que comienza ahora, una vez roto el cerco del este de Deir Ez-Zor, será dura y se alargará probablemente durante varios meses; allí están las mejores tropas de DAESH, una de sus principales fuentes de recursos económicos y la permeabilidad de la frontera con las zonas de Iraq que siguen bajo control de DAESH. Pero una vez derrotado ese fascismo integrista religioso, la paz para el pueblo de Siria estará al alcance de la mano.

Finalizado el cerco de más de tres años, cabe hacer dos preguntas incómodas que seguramente nadie contestará, pero que ya contestamos nosotras. Una, ¿por qué los medios masivos de comunicación no han considerado noticia el cerco medieval y el hostigamiento militar a una gran ciudad, que ha producido miles de víctimas mortales y ha aterrorizado a decenas de miles de civiles? Seguramente, porque no encajaba en la demonización del gobierno sirio y porque las víctimas del cerco y de los bombardeos eran pro-Asad. Dos, ¿quién le compraba a DAESH el petróleo que se producía en Deir ez-Zor y que les permitía engrasar la maquinaria económica para comprar armas, pagar mercenarios y seguir la guerra? Seguramente países como Turquía e Israel, que han mantenido una relación de complicidad con las bandas terroristas salafíes, usándolas como arietes contra el enemigo principal en sus aspiraciones hegemónicas sobre el próximo oriente, el gobierno laico y antiimperialista de Siria.

Fuente: PCE / RedGlobe

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